Alicia Göggel inaugura una nueva serie de relatos dedicados a campeonas de motocross y enduro, mujeres que hacen historia sobre su motocicleta. Historias que no se cuentan desde la estadística, sino desde el cuerpo, la decisión y la fe. Mujeres que, con el casco puesto, abren camino para otras y convierten la pista en territorio propio.
Así retomo mi espacio en La Revista De Motos, me recuerdan? Soy Karol Jiménez «Mochigata», periodista, mamá, viajera, apasionada por las motos y las aventuras.
Que comience la historia: Alicia Göggel
Tenía quince años cuando dejó familia, el colegio, a sus amigos, la posibilidad simple de tomar un taxi y encontrarse con los suyos.

Pero lo hizo porque ella sentía que en Colombia el talento no siempre alcanza. Que ser buena no basta. Que, para una mujer en el deporte de las motocicletas, el sueño suele chocar contra un muro hecho de falta de apoyo. Ella quería ser profesional de un deporte que exige horas interminables de trabajo, sacrificio real y resultados que, en otros países, sí pagan.
Por eso se fue.
Irse fue saltar al vacío con una meta clara, aunque en completa soledad: donde no hablaba el idioma, había otras costumbres y no estaba el abrazo cercano.
Aprendió inglés a la fuerza, lejos de casa.
Todo se ordena
Ella sabe que no puede ser la misma persona dentro y fuera de la pista de motos. La que se quita el casco es una chica relajada, común, con inseguridades, de esas que podrían cruzarse en cualquier calle. Pero la que se lo pone no duda. Cuando el casco se cierra, todo se ordena. Ahí aparece la Alicia que confía al cien por ciento en sus habilidades, que sabe cuánto cuesta hacer lo que hace, que entiende su profesión: para correr hay que creer.
En motocross y en la vida, los golpes enseñan
El cuerpo ha sido su primer maestro. A los 29 años se ha roto más de doce huesos. Ha caído muchas veces. Ha aprendido a agradecer estar sana, a darle tiempo a la recuperación y a volver a subirse en su motocicleta.
La mujer cree en Dios y cree en las pausas necesarias, pero no en la renuncia. Los golpes le enseñaron resiliencia: levantarse, reagruparse, analizar, corregir. Nada pasa en vano. Cada accidente exige atención, lectura fina, una decisión para que no se repita.
Con el tiempo, la confianza dejó de ser un problema para convertirse en método. Hoy entiende que equivocarse es humano y que el error se corrige con análisis.

Ya no se juzga: revisa suspensiones, posiciones, trayectorias.
Antes, cuando era más joven, la confianza se reconstruía a fuerza de repetición: si se caía en una curva, volvía a pasarla cincuenta veces hasta que el miedo se iba. Ahora sus habilidades son tan fuertes que sabe que puede corregir en el momento y seguir.
Hacer historia
Entrar a Baker’s Factory fue un cambio drástico para la joven. El centro de entrenamiento más reconocido de Estados Unidos. Ella fue la primera y única mujer en la historia del motocross en lograrlo. Entrenada por Aldon Baker, formador de campeones, descubrió lo que significa prepararse para serlo de verdad. Fue un shock. La exigieron romper límites, incluso aquellos que no sabía que existían. Ahí se forjó su fortaleza mental. Ahí entendió que muchos límites solo viven en la cabeza y que, cuando se empuja más allá, aparece otra versión de una misma.
Ya no corre contra hombres a nivel internacional, aunque sabe que podría. En Colombia, sueña con volver a enfrentarse a la categoría MX2, en su motocicleta, cuando recupere el nivel físico que busca*. Para ella, competir contra ellos no es demostrar nada, es seguir avanzando. La mentalidad cambió: cuando era joven quería resaltar a toda costa, y eso la llevó a golpes innecesarios. Hoy corre porque ama hacerlo. No para mostrar nada. Cada deportista, hombre o mujer, tiene sus propias habilidades, piensa.
*Nota: comenzando el mes de febrero, Alicia estuvo en Colombia y corrió en el campeonato nacional de Motocross, ganando en su categoría (foto inferior). La última vez en competir en el país fue hace 12 años.

Lista para reaccionar
Segundos antes de la salida, su mente queda en blanco. Ese es el profesionalismo, se dice así misma. Estar lista para reaccionar cuando caiga el partidor. Nada del mundo exterior existe. Ese estado de plenitud y enfoque, es uno de los lugares donde más le gusta estar.
Su meta va más allá de un pódium. Quiere estar en el Top 10 de las mujeres más rápidas del mundo y está trabajando para llegar allí. Ya rompió el top 20 a nivel mundial en el 2024. Ahora trabaja para dejar a Colombia entre las diez mujeres más rápidas del planeta. Ser la primera colombiana profesional en el mundial no es un punto final: es una barra alta para las que vienen detrás. Ojalá lleguen más lejos.
Cuando ella piensa en la Alicia de quince años, la voz se le quiebra. Ella está segura que le diría que es valiente, que las decisiones que tomó darán fruto, que llegará al mundial, que lo imposible —Loretta Lynn’s, los top 15, los top 5— se vuelve real con trabajo. Que no crea en nadie más que en lo que ella quiere ser. Y ese mensaje se extiende a las chicas que escuchan: creer, pisar firme, que no les tiemble el acelerador.
¿Quién es Alicia Göggel?
Alicia Göggel tiene 29 años. Es atleta profesional de motocross. La primera y única colombiana en competir a nivel mundial y mantenerse dentro del top 20. Detrás de cada foto hay una historia: Loretta bajo el chaleco ardiente, Daytona, Baker’s Factory, Texas, Europa, el barro de Maggiora. Y una imagen que pesa más que todas: su padre a su lado el día que hizo puntos en el mundial, cuando quedó de 18. Nunca lo imaginó. Nunca lo olvidará.
Los sueños, a veces, sí se cumplen. Y quedan ahí, congelados en fotografías, para recordar todo el camino recorrido.










