La heredera de una XT660R que muchos seguimos esperando
Hay motos que, incluso después de haber salido del mercado, permanecen en la memoria de los motociclistas. La Yamaha XT660R es una de ellas. En Colombia y en buena parte de Latinoamérica, esta monocilíndrica se convirtió en una de las motos más apetecidas por quienes buscaban dar el salto hacia una cilindrada mayor sin abandonar la sencillez, la versatilidad y ese carácter aventurero que siempre ha acompañado a la familia XT. Es por eso que hoy anhelamos una Yamaha XT700.

Durante años, la XT660R fue una especie de puerta de entrada a la alta cilindrada para muchos motociclistas. Su propuesta era relativamente sencilla: un motor monocilíndrico, una parte ciclo preparada para diferentes terrenos y una estética que, para muchos, resultaba mucho más atractiva que la de sus competidoras.
La XT660R tenía una presencia muy particular, especialmente por ese frontal agresivo, sus líneas marcadas y, por supuesto, el característico doble escape que salía por debajo del asiento. Era una moto que podía parecer más moderna y llamativa sin perder esa esencia de motocicleta funcional y aventurera.
Entonces, ¿por qué no existe una Yamaha XT700?
La pregunta aparece en nuestros seguidores y sus comentarios cada vez que Yamaha presenta novedades dentro de su gama. Y tiene todavía más sentido cuando observamos el motor CP2 de 689 cc que equipa a la Ténéré 700 y a otros modelos de la marca.
Sobre el papel, la fórmula parece casi evidente.
Una Yamaha XT700, con una estética inspirada en aquella XT660R, el conocido bicilíndrico de 689 cc y una configuración más enfocada al uso mixto que la Ténéré 700, podría convertirse en una motocicleta tremendamente atractiva para mercados como el colombiano.
Pero fabricar una motocicleta nueva no consiste simplemente en tomar un motor existente, colocarle un nuevo chasis y diseñar unos plásticos diferentes.

Para una marca como Yamaha, desarrollar un producto implica años de trabajo, ingeniería, pruebas, homologaciones, proveedores, producción, logística y, por supuesto, una enorme inversión.
Y cuando el producto está listo comienza otra etapa igual de importante: el mercadeo.
Hay que estudiar el mercado, conocer al potencial comprador, analizar cuánto estaría dispuesto a pagar, determinar en qué países tendría sentido venderla, establecer volúmenes de producción y calcular cuánto tiempo tardaría el proyecto en recuperar la inversión.
Por eso, desde afuera, una moto puede parecer una decisión obvia. Desde la perspectiva de un fabricante, la historia es mucho más compleja.
La Ténéré 700 cambió las reglas
Y aquí aparece probablemente la principal razón por la que una hipotética XT700 resulta tan difícil de imaginar.
Yamaha ya tiene una motocicleta que se ha convertido en una referencia dentro de este segmento: la Ténéré 700.
La llegada de esta plataforma demostró que Yamaha había encontrado una fórmula muy sólida para competir en el mundo de las adventure de media cilindrada. Su motor CP2, combinado con una configuración pensada para viajes, caminos destapados y largas jornadas, terminó construyendo una identidad propia.
En otras palabras, Yamaha ya tiene el producto que responde a la necesidad de una buena parte de los usuarios que buscan una trail funcional y llamativa.
Entonces surge una pregunta inevitable: ¿tendría sentido crear otra motocicleta con el mismo motor, una cilindrada similar y un enfoque parcialmente coincidente?
En el pasado, Yamaha pudo convivir con la XT660R y la Ténéré 660, pero la experiencia también demuestra que dividir demasiado la oferta puede terminar fragmentando las ventas.
La Ténéré 660 tenía una orientación claramente aventurera y viajera, mientras la XT660R buscaba una propuesta más sencilla y polivalente. Sin embargo, fuera de determinados mercados, ninguna de las dos consiguió convertirse en un producto verdaderamente global de grandes volúmenes.
Yamaha seguramente aprendió de aquella experiencia.
El problema es que el éxito no está garantizado
Aquí tenemos que ser sinceros.
Que una Yamaha XT700 pudiera ser un éxito en Colombia, Ecuador, Perú, Brasil o en otros mercados latinoamericanos no significa que Yamaha pueda saberlo con absoluta certeza antes de fabricarla.
La XT660R tiene un importante legado en nuestra región y existe una comunidad de motociclistas que todavía recuerda aquella moto con enorme cariño (y la venden a precios descabellados de segunda). Pero eso no necesariamente representa el tamaño real del mercado que tendría una motocicleta completamente nueva.
Ese es precisamente el motivo por el que las grandes marcas realizan estudios tan rigurosos antes de aprobar un proyecto.
Una cosa es que miles de motociclistas digan en redes sociales que comprarían una XT700 y otra muy diferente es que esos mismos usuarios estén dispuestos a pagar el precio final de la motocicleta cuando llegue a los concesionarios.
Yamaha ya tiene la carta ganadora
Yamaha no solamente tendría que desarrollar una XT700. También tendría que explicar dentro de su propia gama por qué alguien debería comprarla en lugar de una Ténéré 700.
Ese es quizás el mayor obstáculo.
La Ténéré 700 ya tiene una identidad construida, una reputación internacional y una plataforma que Yamaha ha desarrollado durante años. Crear una XT700 podría significar generar competencia interna por los mismos clientes.
Y aunque técnicamente sería posible diferenciar ambas motocicletas, comercialmente no necesariamente sería la decisión más conveniente.
Es algo que las marcas estudian constantemente: no solamente quiénes son sus rivales, sino también qué tan cerca están sus propios productos entre sí.
Pero nosotros sí queremos una XT700
Ahora viene nuestra parte menos racional.
Porque si hablamos como revista y como motociclistas, nos encantaría que Yamaha se atreviera.
Nos gustaría ver una XT700 que recuperara ese espíritu de la XT660R y lo llevarla al presente. No necesariamente para reemplazar a la Ténéré 700, sino para ofrecer una alternativa diferente dentro de la familia.
Una motocicleta más sencilla, con una personalidad propia, capaz de convertirse nuevamente en esa máquina que muchos ven como el siguiente paso después de las cilindradas pequeñas y antes de entrar en terrenos más especializados.
Yamaha probablemente tiene sus razones para no hacerlo. Nosotros, desde este lado del mundo, solamente podemos decir una cosa: nos gustaría mucho que se equivocaran y decidieran construirla.
Porque una XT700 con auténtico ADN XT no solo sería una nueva motocicleta. Para muchos motociclistas latinoamericanos podría convertirse en el regreso de una de las fórmulas que más nostalgia y pasión despierta en el segmento trail.





